La Casa rural Don Gonzalo cuenta con más de cien años de antigüedad, sus primeros habitantes se dedicaban a la agricultura, por lo que la casa tenía que ser compartida con los animales domésticos que convivían con los dueños: mulas que ayudaban en las faenas agrícolas, otros animales como pollos, gallinas, conejos etc que les servían de alimento, ayudando así a la economía familiar y finalmente perros y gatos que eran los animales de compañía.
La planta baja estaba distribuida en estancias para la familia (cocina dormitorios y salón) cuadras para las mulas, gorrineras para los cerdos, gallinero, así como almacén para los aperos agrícolas (carro, arados y otros).
La planta superior estaba dedicada a almacenar el grano que se recogía del campo.
El agua `potable´ y para la higiene corporal se suministraba del pozo a base de cubos que se sacaban tirando de una cuerda a través de la carrucha que todavía se conserva.
Los residuos orgánicos así como las basuras que producían los animales se amontonaban en un rincón del patio y eran aprovechadas posteriormente como abono en las parcelas agrícolas de los propietarios.
El sistema de calefacción quedaba reducido a una chimenea en el salón-comedor y el combustible utilizado era la paja de las cosechas de cereales, y la madera de los árboles de la zona.
La vivienda fue construida en sus orígenes con piedra natural, adobe madera y hierro. Los pisos eran de tierra y piedra, y posteriormente de cemento y las paredes de adobe, pintadas con cal.
Los techos eran de yeso y vigas de madera.
A lo largo de su historia, la casa rural Don Gonzalo ha sufrido varias reformas hasta llegar a su estado actual.
En la actualidad está elaborándose un proyecto técnico para la construcción de un porche en la planta baja, así como una sala de reuniones para los clientes.
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